Archivo del March, 2017

El poder del mindfulness

Sabéis lo que se siente cuando el tiempo empieza a fluir de otra manera, que hueles, que sientes tus pasos, que saboreas el café de la mañana, que escuchas los problemas de tu hijo, que atiendes los miedos de personas de tu equipo, que sientes como se mueve cada musculo de tu cuerpo cuando haces ejercicio…. Que vives la vida en vez de vivir la muerte.

Lo cierto es que si no os resuena nada de lo que os he dicho os invito a que inicies un viaje de exploración y transformación personal que cambiará definitivamente vuestra forma de entender vuestra existencia y vuestra propuesta de valor al mundo y es tan sencillo como darle la oportunidad al Mindfulness de formar parte de ti, es una capacidad que todos poseemos y que todos, sin excepción, podemos cultivar.

Mi experiencia se remonta a hace cuatro años, momento en que paso por una crisis vital en la que no encuentro cual es mi misión y mi visión (no olvidéis que mi motor es la Calidad) y me pregunto qué es lo que quiero, como me veo en unos años, que es lo que me hace feliz , como me siento y no todas las respuestas fluían de forma rápida y espontánea,  conocía como gestionar el Bien Hacer (soy una maquina en hacer), pero no tenía ni la más mínima noción de que era Bien Ser, porque yo nunca me había escuchado ni me había atendido, ni siquiera me había cuidado, me dedicaba a habitar (que no vivir) el presente recordando los errores del pasado y previniendo los riegos del futuro que aunque incierto e imposible de controlar yo consideraba más predecible de lo que en realidad es.

“Esto no está bien, no funciona”, pensé y empecé a bucear y a explorar en el potencial y los beneficios contrastados incluso científicamente de la práctica diaria de Mindfulness.
No es una tarea fácil los primeros días/semanas/meses, mi juicio (esa vocecita incómoda que nos acompaña) me susurraba que no hacia bien la práctica, que no valía para nada, que vaya pereza, que total para que… y desde la determinación gané la batalla al miedo, miedo a escuchar tu cuerpo, tus células, miedo a encontrar algo que no entiendes o no te gusta de ti, miedo a parar y pensar y no actuar desde la inmediatez, en definitiva miedo a menos hacer y a mas ser.

Un reto apasionante que hoy se ha convertido en una rutina indiscutible e incuestionable como lavarme los dientes o comer. Estar consciente me ha permitido recibir el dolor desde la aceptación, la vida no es fácil para nadie, está plagada de obstáculos y contradicciones pero resistirse a ellos no conduce más que a insatisfacción,  cuando aceptas el dolor minimizas el sufrimiento y eres más feliz, porque la felicidad no sólo se alcanza en momentos alegres, la felicidad para mi es equilibrio, es serenidad, es consciencia y aceptación es estar donde estás y abrazar ese momento que es tu presente que es lo único real en este momento.

He descubierto muchas cosas, mucha vida,  a Marta Villanueva, qué soy, qué quiero ser, qué me hace feliz y qué no me gusta,  a respirar, ese recurso siempre disponible al que asirse como un ancla a un puerto seguro. Como cuidarme, aprender y saber decir NO.
A muchas personas porque las he mirado y las he escuchado de manera activa sin juicio, empiezas a conocer a personas que han formado parte de tu vida y jamás has atendido.
La comida con su color, su sabor, su masticación, lo que me sienta bien y lo que es bueno para mí.

He descubierto los nueve tipos de hambre (de mente, oído, vista, nariz, boca, estomago, celular,  de corazón, de sed) y he identificado cada una de ellas. ¡¡¡¡Apasionante!!!!
Me he reconciliado con mis dolores, esos dolores que tenemos todos los días y que ni siquiera identificamos porque no sabemos ni siquiera que existen…..  pues existen y los he recogido y atendido.

Tengo hambre de aprender, conocer, saber, descubrir.
A caminar sintiendo, respirando, escuchando.
A pensar lo que quiero que sea mi día y a reflexionar por la noche sobre lo que he dado y he recibido.
A dar las gracias por todo lo que soy y lo que tengo
A desarrollar la compasión (entendida como entender al otro e intentar apoyarle, ponerte a su disposición con empatía) y sobre todo la autocompasión

Cada vez me gusta más mi trabajo y me encanta lo que hago porque me lo paso bien.
Si fuera mi último día de vida haría lo que hago cada día porque me siento bien
Esto que os cuento no quita mi modelo de Calidad de Vida como una forma de vivir y de pensar, es mi proyecto (misión, visión y valores) y tengo que conocer el entorno en el que vivo,  innovar, mejorar, cumplir, orientarme a mis grupos de interés, prevenir y corregir los riesgos…. Seguro que a todos os suena eso es CALIDAD y yo os animo firmemente a que lo descubráis porque entonces y solo entonces empezareis a vivir la vida

 
Marta Villanueva es una mujer de su tiempo de 46 años, madre de una hija, Marta, de 17. Es Directora General de la Asociación Española para la Calidad desde 2008 pero trabaja en esta institución desde 1993. Cree en el proyecto de la AEC y siente que hay que cuestionarse todo con mente de aprendiz y hacer lo que es correcto porque así no se equivocara. Gestiona el miedo para ser libre porque…… ¿qué es lo peor que podría pasar? Pues si ocurre también pasará.

Gestión de Personas, Liderazgo | , , , , , Leave a comment Permalink

Veinte lecciones de management de un partido de fútbol

El mundo del deporte y el fútbol en particular suele aportar mucho al ámbito empresarial. Si tratamos de encontrar similitudes con la histórica remontada del Barcelona ante el París Sant Germain, encontramos algunas lecciones interesantes aplicables al ámbito del management.

La remontada empezó a gestarse después del batacazo en París. Ese día Luis Enrique entendió que había llegado el momento de irse; y lo hizo en el plano de la comunicación de forma impecable. Lo comunico primero a la directiva, después a sus jugadores y finalmente lo hizo público.
Los directivos deben tener claro que su tiempo de maduración es limitado. En la empresa no más de 4/5 años. Primera lección: los cambios más significativos suelen derivarse de crisis previas.

La confianza en superar las dificultades, que no la fe, pues eso es otra cosa, es algo imprescindible. A veces hay que recurrir a mecanismos psicológicos. Luis Suárez, delantero del Barcelona dijo algo muy interesante en este sentido: “si lo logramos, habremos hecho algo que ningún equipo ha sido capaz de hacer. Entraremos en la historia”. Su jefe le secundo diciendo: “si un equipo nos ha metido cuatro, nosotros podemos meterles seis”.

Eso es comunicación alineada en el seno del equipo en un ámbito carente de jerarquías, donde no caben como tales en ese nivel y en ese momento; prueba evidente de la fuerza interior más allá de aspectos meramente formales y de la cohesión de un equipo. Segunda lección.

Esto es lo más complicado de conseguir en un equipo, pero que cuando se produce, suele ir acompañado de resultados extraordinarios en el largo plazo, más allá de los éxitos a corto. Tercera lección.

El entrenador del equipo francés se equivoco en la táctica, pero aún hizo algo más grave. Tras marcar el Barcelona el primer gol en el minuto dos de partido, no tuvo la visión ni el análisis global pertinente para modificar el planteamiento. Cuarta lección: modifica tu táctica cuando aún se esta a tiempo. La agilidad mental para verlo (intuición) y la valentía de llevarlo a cabo es la línea que distingue a un directivo normal, incluso brillante, de un directivo genial.

Los directivos sólo tenemos una oportunidad de cambiar la táctica: la agilidad en el tiempo preciso y la valentía. Quinta lección.

Cuando el Barcelona marco el segundo gol antes de finalizar el primer tiempo, la derivada ya había tomado vector de desastre. En el minuto 50 el Barcelona marco el tercer gol. Es decir, el PSG había perdido el 75% de su ventaja en poco mas del 50% del tiempo transcurrido. Empíricamente eso era rumbo de colisión.

Sólo en ese momento el directivo del equipo francés decidió cambiar la táctica. Séxta lección: jamás cambies el planteamiento forzado por las circunstancias, porque eso es indicativo de que has perdido el control, y afectara a los miembros de tu equipo.

El talento de los futbolistas franceses hicieron bueno a su directivo, carente de talento. Eso es posible y ocurre en las empresas muy a menudo; séptima lección. Si el equipo es de elite el directivo necesita estar dotado de talento.

Al marcar el tanto que resolvía  (aparentemente) el problema al equipo francés, el directivo cometió dos errores garrafales en ese preciso momento:  su comunicación no verbal transmitía una falsa seguridad. Eso es nefasto para el equipo, porque resalta la táctica sobre el trabajo, el esfuerzo y el talento del equipo. Octava lección: nunca lo haga como directivo.

El segundo error que cometió es aún más grave a efectos del instante y el objetivo: volvió a la táctica inicial equivocada: a defenderse. Novena lección: si un planteamiento táctico te ha llevado al fracaso y lo has tenido que modificar, no vuelvas al inicio del error. La consecuencia será el desequilibrio emocional y racional de tu equipo.

Décima lección: el talento en los momentos más decisivos gana siempre, siempre al esfuerzo y el trabajo. Me explico: como directivo prefiero equipos trabajadores y constantes porque ello te asegura el éxito a largo plazo. Ahora bien, sólo el talento superlativo permite conseguir resultados extraordinarios en momentos puntuales. En el deporte, como en la empresa y en la vida hay momentos cruciales para alcanzar el objetivo a largo. Neymar con su talento lo hizo posible. Dos goles y una asistencia en poco mas de siete minutos es algo sólo al alcance de un genio.

Undecima leccion: conserve el talento superlativo en su equipo y sepa dirigirlo gestionando adecuadamente su ego. Eso le hará conseguir resultados extraordinarios.

En el minuto 87 ningún jugador del Barcelona creyó que marcarían tres goles en siete minutos, eso decía su comunicación no verbal, excepto Neymar. Duodecima lección: el talento abarca siempre no sólo las habilidades y las competencias; también la actitud. Esa actitud forma parte de la genialidad, porque sólo el lo ve.

Decimotercera leccion: como directivo déjese llevar por la actitud de quién tiene realmente talento, aunque usted no lo sienta ni lo vea. Confíe. Eso no tiene precio y es de un valor precioso tanto en  lo emocional como en lo racional. Lo racional sólo lo percibirá con posterioridad al éxito.

La suerte no existe. Decimocuarta lección. El árbitro ayudó, sí, pero nada hubiera sucedido a favor, sin el talento, la determinación y el esfuerzo, por este orden. Para que el entorno suceda a favor, hay que hacer que las cosas pasen y hay que insistir en la idea.

Decimoquinta lección: no modifique una táctica cuando le este dando éxito. Tras el tercer tanto el entrenador del Barcelona pudo modificar su planteamiento y asumir menos riegos: no lo hizo.

Después del gran éxito tendrá cosas a resolver. La foto del éxito se la llevó Messi, pero el que logró el mismo fue Neymar. Decimosexta lección: tras el éxito toca dirigir tanto como en el fracaso.

Tras el final del partido el entrenador del equipo francés evidencio que el cargo de directivo de un equipo de elite le viene grande y esto ya no es una cuestión sólo de talento, sino de algo que debe acompañar al directivo, que no al jugador, pues este al fin y al cabo es un ‘técnico’. Me refiero al fondo de su personalidad directiva.

En la rueda de prensa orientó el fracaso a los jugadores. Después de haberles desquiciado con una táctica equivocada, que el talento de sus futbolistas minimizaron hasta casi llevarle al éxito, el directivo enfocó el fracaso hacia sus jugadores. No lo haga jamás, destruirá su liderazgo.

Decimoseptima lección: el fracaso es del directivo.

Unay Emery recibió una bofetada profesional y deportiva descomunal. De esas que merecen parar para reparar. Decimoctava lección: ante un gran fracaso deténgase y si ello implica retirarse, hágalo. Su credibilidad personal y el respeto de su equipo dependen de ello. También las opciones de vuelta al equipo en el plano emocional, si su nivel técnico en el ámbito directivo está acreditado.

Y por último, si lo que tiene que decir no mejora el silencio, mejor no diga nada.
Los acontecimientos nunca, nunca deben desequilibrarle. Decimonovena lección.

En la rueda de prensa lo más coherente hubiera sido decir simplemente: “toda la responsabilidad es mía. Pido perdón a mi equipo y no tengo argumentos técnicos para explicar esto. Comprendan que necesite cierta perspectiva”. Hubiera bastado con eso.

La diferencia que separa a un buen directivo de un manager superlativo, es algo mucho más integral y global que va más allá de la táctica, las habilidades y las competencias. Abarca también a la integridad personal más la personalidad directiva (competencias de fondo ) y como no, al talento directivo. Vigésima lección.

Quizá Emery sea un fantástico entrenador, pero el talento no le alcanzó a la circunstancia.
Suele suceder al revés. La circunstancia y los momentos extraordinarios que marcan una profesión o una carrera suelen alinearse con el talento. Tendrá que hacer una reflexión muy profunda para averiguar hasta donde llegan sus limitaciones directivas, más de fondo que de forma.

No todo esta en los libros. Los milagros no existen ni en la empresa ni en el deporte, aunque haberlos, haylos. Lo que es seguro es que hay que buscarlos para encontrarlos o que te encuentren, quién lo sabe…

 

Por Jaime Batlle
Universidad Loyola.
Departamento de Formación Executive.

 

Gestión de Equipos, Liderazgo | , , , , , , , , , , , Leave a comment Permalink